lunes, 1 de junio de 2020

Cómo Cultivar Lechuga Orgánica En Casa


La lechuga es una hortaliza muy sencilla de cultivar en casa, se adapta a muchos espacios y contenedores. Entre sus múltiples cualidades, contiene vitaminas (A, B, C y E), antioxidantes, baja en carbohidratos y más. En este artículo aprenderás cómo cultivar lechuga en casa.

Variedades


La lechuga es una hortaliza que tiene infinidad de variedades, desde su forma, color, tamaño y sabor. Existen cientos de variedades, en la siguiente tabla se mencionan algunas y sus características.


   · Iceberg (Crispino)
     También conocida como bola. Color verde claro a intenso. Sabor jugoso y suave.
   · Lollo Rossa
     Sabor y textura suave, color verde con orillas rojizas. Se adapta bien para condiciones de media luz.
   · Vulcan
     Sabor suave, color rojizo con base verde.
   · Jericho
     Variedad romana, para consumo por hoja o completa. Color verde claro.
   · Cherokee
     Variedad romana, su color es rojo oscuro y resistente al calor.
   · Radicchio
     Sabor amargo y picante. Puede cocinarse a la parrilla o al horno.






Siembra

La lechuga es una de las hortalizas más sencillas de crecer en casa. Se adapta a distintos espacios y climas, prefiere medio sol o completo y un suelo rico en nutrientes. Debemos tener un suelo bien drenado, podemos utilizar una mezcla de tierra negra y tierra de hoja. Las semillas de la lechuga son alargadas (0.5mm) y pueden ser de color café oscuro o claro.


Existen distintas formas de cultivar nuestras lechugas en casa, puede ser siembra directa o de trasplante.


– Siembra directa. En este método vamos a utilizar camas de cultivo o contenedores como huacales o cajas con una profundidad mínima de 30cm. La mezcla de suelo debe tener un buen contenido de materia orgánica y un drenaje eficiente. Nivelar bien el suelo y trazar surcos (1-2cm de profundidad) a lo largo del contenedor con una separación entre surco de 8-10cm. Colocar la semilla de lechuga con una separación entre 1-2cm, después cubrir los surcos con el suelo que quedó al lado de las semillas. Riegue su contenedor al terminar de sembrar.


– Para la siembra de trasplante debemos tener un semillero o contenedor que tenga una buena mezcla de suelo con materia orgánica. Haga orificios de 0.5-1cm de profundidad y coloque la semilla. Después cubra con mezcla de suelo y riegue su semillero. Las plántulas comenzarán a brotar a los 4-6días. Nuestras plántulas estarán listas para el trasplante cuando el segundo par de hojas verdaderas aparezca.


Para el trasplante de las plántulas debemos tener nuestro espacio listo. La distancia entre planta es de 15-25cm dependiendo de la variedad y podemos utilizar la técnica de siembra cercana. Al sacar nuestras plántulas del semillero no debemos lastimar las raíces. Si éstas se encuentran muy enroscadas podemos cortarlas un poco para fomentar su crecimiento. El espacio donde se colocarán debe tener la profundidad suficiente para que las raíces no se compriman y al colocarlas en el suelo, cubra hasta el inicio de las primeras hojas.


Cuidados


Mantener la humedad en el suelo para que la lechuga se desarrolle adecuadamente. No sobresaturarla para evitar problemas de enfermedades. Las plántulas son muy sensibles, si pierden la humedad y se secan en un día caluroso, será difícil su recuperación o tardarán en hacerlo.


Puede cubrir sus plantas con agrovelo para evitar plagas, también sirve para mantener la temperatura durante invierno.


Revisar las plantas una vez por semana para evitar daños por plagas y enfermedades.


Quitar las hojas viejas o enfermas.


La lechuga puede sembrarse junto con zanahoria, betabel, col, pepino, fresa y rábano.







Plagas y enfermedades


Las tres principales plagas de la lechuga son pulgones, caracoles y babosas, para prevenir y controlar estas plagas puede seguir los siguientes consejos.


– Los pulgones son insectos que se alimentan de la savia de la planta, pueden contener enfermedades que transmiten a la planta. Los podemos encontrar en el envés de la hoja o en el punto de crecimiento. Para controlar, lave las hojas con un chorro de agua fría, frote cuidadosamente las hojas para no lastimar la planta. Otra opción es rociar agua con jabón biodegradable en las hojas. Por otro lado, podemos utilizar insectos benéficos como la catarina que puede llegar a devorar más de 20 pulgones por día.


– Los caracoles y babosas aparecen usualmente por exceso de humedad, se esconden cerca del tallo o en el punto de crecimiento. La manera más eficaz es retirarlos con la mano pero existen muchas otras maneras. Para conocer más sobre el control de babosas y caracoles; 12 maneras para mantener tu huerto libre de babosas y caracoles.


Cosecha y Almacenamiento


La recolección de la lechuga depende del método de siembra y la cantidad que queramos utilizar. Regar bien las plantas el día anterior y cosechar en el periodo de la mañana.
Para la siembra en cajas (siembra directa) la cosecha se realiza cuando las hojas de la lechuga tienen aproximadamente 12-15cm de altura (baby), su sabor será más suave. La cosecha se realiza con un cuchillo o tijera, tomando un bonche con la mano y cortando las hojas de la lechuga, dejando unos 3-4cm de la superficie para que pueda volver a brotar. Con esta técnica podemos tener dos o tres cortes de lechuga y podemos cosechar únicamente la cantidad que necesitamos.


Una técnica para cosechar lechugas es retirando las hojas exteriores (2-3 a la vez) de esta manera, la planta se sigue desarrollando y podemos cosecharla paulatinamente. Si observamos que nuestra planta comienza a alargarse del centro, significa que comenzará su etapa de reproducción por lo que podemos dejarla para producir semilla o cosecharla completa. El sabor de las hojas de lechuga, cuando llega a la etapa de reproducción, es más amarga.


Otra manera de cosechar nuestras lechugas es cortando la pieza desde la base. Debemos conocer la variedad que estamos cultivando para saber el mejor tiempo para la cosecha. Si lo hacemos antes, no aprovecharemos completamente el potencial de nuestra lechuga. Y si lo hacemos después de tiempo, su sabor puede ser más amargo y almacenarse por menos tiempo.


Después de cosechar las lechugas, deben lavarse con agua fría y dejar escurrir. Pueden almacenarse en una bolsa para que guarden la humedad. Si utilizó las primeras dos técnicas de cosecha (hoja baby e individuales), pueden almacenarse hasta una semana. Si la lechuga se cosechó completa, puede almacenarse hasta por dos semanas. Para que mantenga sus cualidades, es muy importante que las hojas mantengan su humedad y también puedan respirar.


Consejos

Para la obtención de semilla, debes dejar por lo menos 20 lechugas de la misma variedad para tener una buena semilla. Si tienes lechugas de diversas variedades en un mismo lugar, su polen se cruzará y la semilla será una mezcla de las variedades.


Puede utilizar contenedores reciclados (yogurt, leche, entre otros) de 1lt para una pieza de lechuga.


Coloque mulch alrededor de las plantas para mantener la humedad y evitar las malezas.
En el método de siembra directa, mezcla lechuga, arúgula y mostaza para darle una variedad de sabores a tu ensalada.


Beneficios


La lechuga es una de las hortalizas con menor cantidad de calorías, contiene muchos fito-nutrientes, antioxidantes, vitaminas A, B, C y K, y minerales como potasio y hierro. Su contenido de agua es entre 80-90%. Entre sus múltiples beneficios al organismo, la lechuga se considera como diurética por su alta cantidad de agua, mejora la salud vascular, ayuda contra problemas de riñón, entre otros. 










Fuentes:


y

La Huertina De Toni

domingo, 31 de mayo de 2020

Por qué cultivar nuestros propios alimentos



Mira todo lo que puedes ganar si cultivas tus alimentos...



Ahorrarás dinero


Dependiendo de la dieta que siga tu familia, de la variedad y cantidad de frutas y hortalizas que cultives, podrás ahorrar mucho dinero en la cesta de la compra.
Estos alimentos quizás no tengas que volver a comprarlos:





Como puedes apreciar, con los alimentos de la lista anterior, se puede cubrir buena parte de las necesidades nutricionales de una familia. Algunos de ellos, como la acelga, espinaca, lechuga, pepino, puerro, rabanito, remolacha y la zanahoria los podrás cultivar durante todo el año si el clima de tu zona no es muy extremo.


Otras como la patata, los garbanzos o las calabazas se conservan muy bien y durante mucho tiempo en un lugar fresco y seco así que también podrás disponer de ellas durante buena parte del año. Y con los demás tendrás que recurrir a la conserva en bote o a la congelación.



Comerás más sano y sabrás lo que comes


Los alimentos que cultives en tu huerto, sobre todo si empleas para ello abonos orgánicos y fitosanitarios ecológicos, estarán libres de resíduos químicos derivados de la fumigación y fertilización. Quizás algunos de ellos sean inocuos a largo plazo para el cuerpo humano pero si podemos evitar ingerirlos mucho mejor.


Por otro lado, la gran mayoría de los alimentos que puedes comprar en un supermercado, provienen de una agricultura intensiva que persigue abaratar costes, reducir el ciclo del cultivo al máximo y poner en el mercado el producto antes que nadie para incrementar los márgenes comerciales. Esto se traduce en la utilización de variedades muy seleccionadas para estos fines en detrimento del valor nutricional. Habrás escuchado, o incluso pronunciado, la frase: "Los tomates del súper no saben a nada, es todo agua". Al acelerar la producción, las hortalizas no disponen de tiempo para asimilar los nutrientes de forma óptima y muchas veces se cosechan antes de que alcancen un buen grado de maduración, por aquello de que se conservan mejor. 


En tu huerto orgánico todo irá más lento. Las plantas se tomarán su tiempo para crecer, fructificar y madurar. Tus hortalizas crecerán al sol y al aire, en unas condiciones naturales que se imprimirán en la calidad nutricional y el sabor de los frutos o partes comestibles. Tú decidirás cuando cosechar según tus necesidades, según el estado de las hortalizas, la fase lunar, el grado de humedad, etc. Muchas de ellas, como la zanahoria, donde mejor se conservan es en el huerto así que, si no las necesitas, podrás dejar que sigan madurando y tomando nutrientes del ambiente.






Serás más autosuficiente


Tener un huerto bien pensado y bien cuidado te permitirá depender menos de los mercados. Si los calabacines se ponen por las nubes por que hay desabastecimiento, como ya ha pasado, a ti no te afectará por que los tienes en tu huerto o en tu congelador y de primera calidad.


Tendrás una dieta más equilibrada


Siempre y cuando te gusten las hortalizas, porque sinó la llevas clara con el huerto. Pero supongamos que sí. Como querrás tener hortalizas todo el año en tu huerto, tendrás que cultivar aquellas que se adapten a cada época y, por tanto, casi sin querelo, estarás obligado a tener mucha variedad.


Además, comerás siempre frutas y hortalizas de temporada, aprovechando al máximo los nutrientes que contienen y evitando procesos de conservación en frío que, además de consumir electricidad, deterioran las cualidades de las frutas y verduras.
Habrá épocas en las que "comerás huerto" a todas horas, por ejemplo, cuando plantas más calabacines de los que necesitas, por si acaso, y luego te toca regalarlos por que ya no sabes más recetas para prepararlos. A la plancha, al horno, en crema...los congelas y, aún así, te sobran. Y por no tirarlos al compost...



Harás más ejercicio


Aunque tengas tractor, motocultor o motoazada...tendrás que agachar el lomo por que, otra cosa no, pero el huerto se cobra unas buenas dosis de sudor, sobre todo en primavera y en verano. Si te sobran algunos kilos, tu huerto se encargará de cobrarlos en forma de energía y sudor. Ya sea preparando la tierra, haciendo escardas, instalando tutores, vallas, riego, cosechando, etc. Estarás haciendo ejercicio al aire libre y eso se nota. Además, si hace sol, y con la debida protección, verás como el trabajo en el huerto influye positivamente en tu bienestar físico y psíquico. Cuando termines el trabajo y te sientes a ver el resultado te sentirás genial.


Si tienes hijos, sobrinos, nietos...pequeños, llévalos al huerto. Se pondrán hasta arriba de tierra pero serán felices, aprenderán y estarán gastando una buena dosis de energía que abrirá su apetito y los hará dormir mejor. Y tú te reirás viéndolos jugar...bueno, a menos que te pisen las zanahorias, las cebollas, etc...pero para eso está la educación. Estos niños, de mayores, casi seguro que querrán tener un huerto por los buenos recuerdos que les trae.






Fomentarás tu creatividad y aprenderás


Todos aquellos que quisimos tener un huerto orgánico completo y bien cuidado tuvimos que aprender, aprender y aprender...pero, también recurrir a la imaginación para solucionar algunas situaciones que van surgiendo con el día a día. ¿Cómo hago para espantar estos molestos pájaros que se comen mis frambuesas? Tengo que hacer algo para mantener a los caracoles fuera de mi huerto, me echan a perder las coles y las lechugas. Riegos, remedios caseros, abonos, conservación, mantenimiento, etc. Tendrás muchos temas sobre los que aplicar tu maña y creatividad. Buena suerte y buenas ideas.



Serás más feliz


El huerto no solucionará tus problemas, tus deudas y tus dudas, pero quizás cambie tu orden de prioridades en la vida. Quizás te arrastre al concepto slow life. Puede que ese tiempo que pases en contacto con la naturaleza, con tu familia y obteniendo recursos de la tierra solo con tu maña y esfuerzo te lleve a "cambiar el chip". Quizás comiences a dar menos importancia al estrés del trabajo, a los "compromisos sociales", a la dictadura económica y pienses...mis seres queridos, mi casa, mi huerto...mi tiempo, mi vida.



Fuente:


Maceta autorriego con botellas para mini huerta








Las macetas de autorriego con botellas recicladas son una excelente opción para empezar a tener tu pequeño huerto en casa y todavía no tienes el hábito de regar regularmente.

Una de las principales inquietudes que todos tenemos en cuanto al cuidado de nuestras plantas al principio es el riego…¿cuánto hay que regar? ¿Cuándo hay que regar? ¿cada cuanto debo regar? ¿como lo riego?

La forma mas segura y fácil de regar una planta es dejarle el agua disponible para que ella la tome cuando la necesite.

Y para poder hacer eso, hoy te traemos una maceta para que la planta se autoriegue a la que simplemente tendrás que ponerle agua cuando veas que le queda poquita. ¿no es una solución fantástica?

En el video se te muestra el paso a paso para que puedas hacer tus propias macetas de autorriego con botellas de vidrio (aunque también podes hacerlo con botellas plásticas si no te animas)

Qué vas a necesitar

Materiales

  • Botellas de vidrio gruesito (las que tienen la base hundida)
  • Hilo de algodón
  • Alcohol fino (NO USES ALCOHOL EN GEL)
  • Retazos de tela absorbente tipo algodón (puedes usar una camiseta vieja)

Herramientas

  • Encendedor
  • Tijera
  • Batea con agua bien fría + cubitos de hielo
  • Guantes para lijar
  • Lija al agua nº 100

Paso a paso

Como crear la maceta autorriego con botellas

Paso 1: Si tienes un lapiz de widia para vidrio marca con fuerza una linea alrededor de toda la botella a la altura que quieres el corte.

nota: si no tienes este lápiz no te preocupes, hazlo sin marcarla

Siempre calcula antes, que cuando insertes el pico en la base, esta quede lo suficientemente alta como para sostener la parte superior y quede espacio libre entre el pico y la base de la botella

Paso 2: colocá el hilo dando dos vueltas alrededor de la botella, atale un nudito y ubicalo bien por sobre la línea marcada

Paso 3: Mojá el hilo con el alcohol cuidando de que el exceso caiga en un recipiente que luego puedas lavar o también podes usar un gotero para evitar desperdicio

nota: antes de pasar al paso 4
necesitas tener lista la batea con el agua fría


Paso 4: Este el momento donde con mucho cuidado vas a encender el hilo con el encendedor y vas a comenzar a girar la botella hasta que el fuego se extinga.

Inmediatamente sumergís la botella en el agua fría con un movimiento tranquilo y esperas a que solita se separe.

nota: si la botella es de vidrio fino, cuando se apaga el fuego
necesitas esperar entre 10 y 15 segundos
para que la temperatura baje antes de sumergirla.
Esto es para evitar que la botella se rompa torcida.


Paso 5: ahora hay que lijar los bordes para quitarles el filo, tanto de la parte de la base, como la del pico

Cuando las tengas listas vamos a pasar al armado

Armando el autorriego con maceta

Una vez que tenes las macetas cortadas y lijadas tenes que ponerles la tela que hará que el agua suba por ella (por efecto de la capilaridad) y mantenga húmedo el sustrato.

Para eso corta una tiras como de 3 o 4 cm y haceles un nudo en la punta para que quede trabada en en el pico y no se caiga.

Luego completa la maceta con un sustrato liviano que drene bien el agua, te recomendamos el mismo sustrato que se usa para los semilleros.

Plantas recomendadas

  • Ajo (el diente)
  • Lechuga (el plantín)
  • Aromáticas (un gajo)
  • Rúcula (la semilla)
  • Rabanito (la semilla)

Al comienzo y hasta que la planta desarrolle sus raíces necesitas regar por arriba con delicadeza, pero en cuanto haya crecido un poco la planta solo tenes que poner agua debajo sin que toque el pico de la botella.

Conclusión

Hoy aprendiste como tener un pequeño huerto en casa que no te consuma mucha atención pero te llene de satisfacción.

Llegado el momento vas a poder poner algo en tu mesa que hayas cultivado por tu cuenta, aunque no sea mucho es el comienzo de una nueva manera de ver y valorar lo que podemos conseguir a partir de nuestro propio esmero.








Fuente:

sábado, 30 de mayo de 2020

Como Sembrar Con LA LUNA 2020/ cultivar con fases lunares/ calendario lunar


Descubre cómo las fases lunares pueden afectar a tus cultivos



¿Cómo influyen las fases lunares en la agricultura y las cosechas?


Estarás de acuerdo con nosotros en que afirmaciones como “No plantes aún, no es luna llena” o “Tu cosecha crecerá mejor si la siembras durante luna creciente” no son meras desconocidas.


Al contrario de lo que en un principio pudiésemos pensar, estas cuestiones no son simplemente creencias populares o invenciones de nuestros abuelos.


¡Son hechos confirmados!


La Luna contribuye, de una forma u otra, al crecimiento, germinación o fructificación de los cultivos. Esto es así, sin ninguna duda posible.


La savia de las plantas, la fotosíntesis o el enraizamiento de las semillas son algunas de las etapas de desarrollo que se ven afectadas por la Luna. Por tanto, sembrar en un día u otro, o lo que es lo mismo, es una etapa lunar o otra, va a significar que la planta prospere o no.


Por ello, no está de más saber cuáles son las distintas fases lunares y qué efectos pueden tener en los cultivos.


Este estudio lo encontrarás en próximos apartados.


La luna nueva y los cultivos


Luna nueva, denominada también Novilunio, es la etapa lunar en la que la Luna no refleja luz, por lo que es imposible verla desde la Tierra.


Durante este periodo, este satélite se encuentra oculto tras el resplandor del sol, por tanto, sus rayos disminuyen considerablemente. Esto tiene consecuencias en los cultivos.


¿Cómo afecta la luna nueva a la cosecha?


Dado que los rayos de la Luna disminuyen significativamente, no es te extrañar que las raíces o las hojas de las plantas crezcan a un ritmo más lento que en otras fases lunares. En la agricultura, puede decirse que es un periodo en el que la vegetación crece poco o nada.


Más bien, es un ciclo de reposo.


Durante estos días, las plantas pueden adaptarse al medio sin sufrir ningún trastorno o daño derivado del estrés que este proceso puede llegar a producirle. Además, es la etapa perfecta para llevar a cabo ciertas tareas de mantenimiento en el jardín.


¿Y cómo podrás aprovechar la luna nueva?


Durante esta fase en la que el satélite está alejado de la Tierra, la savia de las plantas se encuentra concentrada en las raíces y existen una gran disponibilidad de agua en el suelo. Por consiguiente, una de las tareas más recomendadas es la del control de adventicias.
Asimismo, en Luna nueva podrás realizar ciertas actividades de mantenimiento. Como te hemos dicho, es una etapa de reposo, por lo que podrás desempeñar aquellos trabajos que en otro momento pueden suponer un gran estrés para la planta.


Y las tareas que pueden hacer en luna nueva son por ejemplo las siguientes:


Aporques: cubrir con tierra plantas como el apio o el cardo.


Abonar: abono de todo tipo de plantaciones.


Eliminar las malas hierbas. Si no sabes cómo hacerlo, en uno de nuestros artículos encontrarás todo lo que debes saber sobre este proceso tan vital para el jardín.


Eliminar las hojas marchitas de tus plantas.


Sembrar prados y céspedes, árboles de hoja redonda y hortalizas de raíz como por ejemplo las zanahorias o los nabos.


Podas y tutorados.


El periodo de cuarto creciente


Cuando nos encontramos en la etapa de cuarto creciente, la Luna aumenta la superficie y, por tanto, la visibilidad de esta es mayor. Durante esta fase lunar, este satélite se va acercando a la Tierra y como consecuencia su presión hacia nuestro planeta aumenta.
En estos días, la Luna tiene una forma muy característica, pues parece un círculo partido justo por la mitad.

La salida se produce en el horizonte a las 12 del mediodía, el cénit a las 6 de la tarde y el ocaso a las 12 de la noche.


Los efectos de luna creciente en la cosecha


Si con la luna nueva te contábamos que la savia de las plantas se encontraba en las raíces, durante cuarto creciente ésta comienza a subir hasta la parte superior de la vegetación.
Estos días significan que la luz lunar va en aumento y, por consiguiente, los cultivos sufren un crecimiento balanceado, siendo el follaje y las raíces las partes más afectadas.


El suelo también cambia.


En el terreno se producen grandes movimientos de agua por lo que las semillas podrán absorberla más rápidamente y así germinar en el tiempo previsto (sobre todo si se plantan hortalizas como la lechuga).


Pero, esto no siempre es así.


Como quizás ya sepas, la germinación de una planta no solo dependerá del agua que absorba, también de la climatología existente y de las condiciones del cultivo (si el terreno está bien abonado, si se riega lo suficiente, etc.)


¿Y qué tareas puedes hacer en cuarto creciente?


Como en esta fase lunar la vegetación crece a un ritmo más elevado que en la anterior (luna nueva), debes favorecer el desarrollo de la vegetación. Además, puedes llevar a cabo lo siguiente:


Podar los árboles enfermos y los árboles frutales que verán mejorado su rendimiento y su fructificación.


Cultivar los campos y terrenos que se caractericen por tener sustrato arenoso.


Sembrar flores y hortalizas de hoja como la lechuga, la acelga o la espinaca. También se recomienda realizar la siembre uno o dos días antes de que comience esta fase. 

Comprueba bien el calendario lunar.


Realizar injertos, pues el enraizamiento tiene más probabilidades de tener éxito. Las condiciones son propicias asique no pierdas la oportunidad de aprovechar la luna creciente para esto.


Y un último consejo ¡evita regar las plantas con flor!


Luna llena, los rayos aumentan


Quizás sea la fase más espectacular de todas.
La Luna llena se produce cuando la concavidad de la parte luminosa del satélite logra verse en su totalidad, formando así un círculo completo. Es la fase que marca justo la mitad del mes lunar.
Su orto se produce alrededor de las 6 de la tarde, el cénit sobre la medianoche y el ocaso cerca de las 6 de la mañana.


¿Qué consecuencias tiene la luna llena en los cultivos?


En este periodo, los rayos de la Luna van en aumento. Como consecuencia, las hojas de las plantas se desarrollan rápidamente, sin embargo, las raíces crecen a un ritmo menor pues la savia ya no se concentra en ellas.


En estos días, la vegetación cuenta con una mayor cantidad y mayor movimiento interno de agua y savia. Esta última está en el follaje y es por ello que el desarrollo de esta parte es mayor.


Y aunque todo pueda parecer positivo, no lo es. En luna llena las plagas suelen proliferar más que en otras fases lunares.


Ahora te estarás preguntando, ¿cómo aprovecho el efecto de la luna llena?


Dado que durante esta etapa la savia de las plantas se concentra (en su mayoría) en el follaje y que, además, hay una gran disponibilidad de agua, las actividades de agricultura y jardinería recomendadas guardan estrecha relación con las hojas.


Algunas son:


Tareas de poda. Es un buen momento para llevar a cabo la poda de árboles, arbustos y plantas.


Cosechar frutos y hortalizas de hoja (lechuga, espinacas, etc.) pues así conseguirás un mayor volumen de follaje, que es lo que verdaderamente interesa este tipo de vegetación.


Plantar especies que se mantengan verdes durante todo el año, es decir, plantas de follaje perenne.


Trasplante: si el trasplante se realiza durante luna llena, la vegetación tenderá a crecer rápido y a producir, como no, un mayor volumen de hojas.


Propagación vegetativa: si usas estacas para la propagación vegetativa, te recomendamos que no las cortes en esta fase lunar. ¿Por qué? Porque al tratarse de un periodo de gran disponibilidad acuosa, las hormonas fundamentales para el enraizamiento y que se encuentran incluidas en el agua estarán muy diluidas. Por tanto, la emisión de las raíces no se estimulará correctamente. Además, los líquidos saldrán y tu cosecha podría deshidratarse.


Cuarto menguante, la fase de menos actividad


Cuarto menguante es la fase lunar “contraria” al cuarto creciente. Durante estos días, la Luna empieza a disminuir su visibilidad (recordarás que en luna creciente el efecto era el opuesto).


Esta etapa se produce antes de luna nueva y después de luna llena. La apariencia del satélite es de un semicírculo decreciente.


Dura aproximadamente 13 días y es posible observarla durante las horas de la mañana, ya que alcanza el cenit a las 6 de la madrugada. El ocaso es a las 12 del mediodía.


La influencia de la luna menguante en el cultivo


El cuarto menguante es sinónimo de menos actividad. La luz lunar va disminuyendo a medida que pasan los días, la savia de las plantas comienza a desplazarse hacia las raíces para finalmente concentrarse en ellas.


¿El resultado?


Un crecimiento lento del follaje y un aumento en el desarrollo de la parte inferior de la vegetación.


La luna menguante es, junto con el cuarto creciente, el periodo ideal para la adaptación de las especies al medio.


La disminución de la luz de la Luna, los movimientos inferiores de la savia y el lento crecimiento del follaje hacen que durante esta etapa los mejores trabajos de jardinería (o al menos los más recomendados) sean los siguientes:


Sembrar hortalizas de raíz como por ejemplo el nabo o la zanahoria. Recuerda, la savia de las plantas se concentra en sus raíces.


Eliminar las hojas marchitas


Regar por abajo las plantas con flor y pulverizar aquellas que tengan un follaje verde (perenne).


Es la fase lunar perfecta para llevar a cabo trasplantes, pues la cosecha no sufrirá demasiado.


Abonar el suelo de la plantación.


Plantar árboles de hoja larga.


Resumen: fases lunares y agricultura


Quizás, y solo quizás, todo lo que hemos aconsejado anteriormente sea demasiada información para procesar en tan poco tiempo.


Por ello, a continuación, te dejamos un cuadro resumen que recoge todas las tareas de agricultura recomendadas para cada una de las fases lunares.


Luna nueva    Aporques, abonar, eliminar malas hierbas, eliminar hojas marchitas, sembrar prados y césped
Cuarto creciente    Podar árboles enfermos y frutales, cultivar terrenos arenosos, sembrar flores y hortalizas de hoja, realizar injertos y evitar regar plantas de flor.
Luna llena    Podar, plantar especies perennes, transplantar, propagación vegetativa.
Cuarto menguante    Sembrar hortalizas de raíz, eliminar hojas marchitas, regar plantas de flor, abonar, plantar árboles de hoja larga.





Fuentes:
y

Manos de Tierra


viernes, 29 de mayo de 2020

Cómo Cultivar Apio Orgánico en Casa








      El apio es una hortaliza que puede durar mucho tiempo en nuestro huerto y lo podemos disfrutar fresco y crujiente todo el año.  Esta verdura de origen mediterráneo, es muy conocida por su baja cantidad de calorías, su ayuda en la reducción de peso corporal y niveles de colesterol. Además, contiene vitamina A y K, potasio y antioxidantes. Aprende cómo cultivar apio, sus cuidados, propiedades y algunas recetas para preparar tu cosecha.

      Durante siglos, el apio se ha utilizado en sopas, guisados y ensaladas. En la actualidad, el constante uso de químicos en las hortalizas es un peligro para nuestra salud. El apio es una de las principales hortalizas en contener residuos de pesticidas. Esta es solamente una razón por la cual debemos comer apio orgánico y la mejor manera de hacerlo, es cultivarlo en casa.

Variedades

      El apio, al igual que todas las hortalizas, tiene diversas variedades que no son muy comunes en los mercados. Existen dos tipos de apio que se consumen: el apio y apio de raíz.

– Apio (Apium graveolens) es el más común. Sus tallos son generalmente gruesos (1-4cm de ancho), tiernos y jugosos.

– Raíz de apio o apio-nabo (Apium rapaceum) es utilizado principalmente en Europa. Se consume su raíz, que es gruesa, esférica y de color café claro. Su textura es crujiente y su sabor es parecido a la nuez. Los tallos son delgados y de color verde oscuro.

Siembra y trasplante

      El apio es fácil de cultivar, necesita un suelo bien nutrido y húmedo. Puede crecer en media sombra y puede llegar a tolerar mucha sombra (por lo menos 4 horas de luz). La semilla de apio es redonda y muy pequeña (1mm), su color es café oscuro.

      La siembra del apio se realiza en semilleros para posteriormente trasplantarlo. La mezcla debe tener un buen drenaje y materia orgánica, de preferencia utilizar tierra negra, fibra de coco y composta. Si la mezcla tiene partículas muy grandes, puede afectar la germinación y crecimiento de nuestras plántulas. La profundidad de siembra es muy pequeña (0.3-0.5cm) por el tamaño de la semilla. Coloque dos o tres semillas por espacio y cubra con suelo. Riegue cuidadosamente después de sembrar, un chorro de agua o gotas demasiado grandes pueden sacar las semillas del contenedor. Una opción es cubrir el semillero con una capa de periódico y regar por encima.

      Las semillas germinarán entre una y dos semanas después de la siembra, su desarrollo es lento. No permitas que el sustrato pierda la humedad, ya que puede afectar el desarrollo de las plántulas. Estas estarán listas para el trasplante cuando aparezca el segundo par de hojas verdaderas.

      Antes de realizar el trasplante debemos de tener lista la cama de cultivo y contenedores con un suelo con composta y con buen drenaje. Si las plantas crecerán en contenedores, debe tomar en cuenta que necesitan una profundidad mínima de 30cm. La distancia entre planta es de 15cm  y podemos acomodarlos con el método de siembra cercana o en hileras.

      Al momento del trasplante debemos regar bien nuestras plántulas y procurar no lastimar las raíces. Si observamos que están muy enroscadas, podemos cortarlas un poco para fomentar su crecimiento. Cuando coloque las plántulas en el suelo, asegúrese de que cubra hasta las primeras hojas y presione ligeramente para darle soporte. Riegue después del trasplante, procure no mojar las hojas.






Cuidados y Consejos

      Por su alto contenido en agua, el apio necesita mantener su humedad para tener un buen desarrollo. Dependiendo de la temperatura será la frecuencia de los riegos, aproximadamente cada 2 días. Si son muy calurosos, cada día, de preferencia durante la mañana y sin mojar las hojas.  Los tallos de apio comenzaran a doblarse cuando el suelo esté seco, debemos evitarlo.

      Colocar mulch o cobertura vegetal alrededor de la planta, de esta manera la humedad se mantendrá en el suelo.

      Mantener el suelo libre de malezas, esto evitará la competencia entre plantas y posible hábitat para plagas.

      Eliminar las hojas viejas, esto fomentará el crecimiento.

      El apio se puede asociar con poro, jitomate, frijol de mata y col.

      Lleva una rotación de cultivos. No siembres apio en donde antes había cilantro, perejil, zanahoria, hinojo o eneldo. Así evitarás plagas, enfermedades y pérdida de nutrientes en el suelo.

      Si las plantas tienen un crecimiento lento, aplique un té de composta o más composta alrededor de ellas.

      Cuando el suelo alrededor de la planta forma una costra, debe romperla con cuidado y regar después. Esto fomentará el crecimiento de las plantas.

Plagas y enfermedades

      Mantener el huerto libre de maleza ayuda a disminuir la incidencia de plagas ya que se destruye su hábitat. Si observa hojas enfermas o afectadas deberá eliminarlas inmediatamente para evitar una propagación de enfermedades.

– Mosquita: es un insecto de aproximadamente 5mm color verde o negro con amarillo. Los adultos depositan huevecillos en la corona de la planta y cuando eclosionan las larvas, se alimentan de las raíces. Son comunes en la zanahoria y apio. La consecuencia, es la pudrición de la raíz y muerte de la planta.

– Gusano gris es otra plaga que destruye los tallos y hojas de la planta, puede controlarse quitándolos con la mano o aplicando Bt (Bacillus Thuringiensis). Este remedio es inofensivo para los seres humanos y animales, pero sí puede llegar a afectar a los insectos benéficos.

– Mosca del apio (Phyllophylla heraclei) la larva forma galerías en las hojas. Para eliminarla debe aplastar la larva con las manos para evitar que siga creciendo.

– Pulgones pueden generar enfermedades en la planta, se encuentran en el punto de crecimiento de la planta. Las hojas comenzarán a enroscarse. Para controlar, lave las hojas con un chorro de agua fría, frote cuidadosamente las hojas para no lastimar la planta. Otra opción es rociar agua con jabón biodegradable en las hojas. Por otro lado, podemos utilizar insectos benéficos como la catarina que puede llegar a devorar más de 20 pulgones por día.

– Caracoles y babosas aparecen usualmente por exceso de humedad, se esconden cerca del tallo o en el punto de crecimiento. La manera más eficaz es retirarlos con la mano pero existen muchas otras maneras. Para conocer más sobre el control de babosas y caracoles; 12 maneras para mantener tu huerto libre de babosas y caracoles.

Cosecha y almacenamiento

      Podemos mantener la producción de nuestras plantas por mucho tiempo cuando cosechamos las hojas externas. Las plantas estarán listas para la cosecha cuando tengan aproximadamente unos 20cm de alto, sin embargo podemos comenzar a cosechar cuando tengan unos 10 de tallos. Solamente cosechar entre 1 y 2 tallos para que nuestra planta continúe desarrollándose. Cuando nuestras plantas llegan a su etapa madura podemos cosechar entre 3-5 tallos por semana.

      Después de la cosecha, debe lavar los tallos y escurrirlos. Almacene en el refrigerador en una bolsa para que mantenga la humedad. Sus características se pueden mantener durante una o dos semanas máximo en el refrigerador. También puede congelarse para utilizarlo en sopas o consomés.

Cultivando mis futuras semillas

      El apio necesita dos años para producir semilla y por lo menos 10 plantas para obtener una buena genética.  Cuando llega la etapa de reproducción, el apio genera un tallo alto del cual produce unas flores blancas. Las semillas de apio son extremadamente pequeñas, por lo que debemos tener mucho cuidado al momento de cosecharlas. Cubra la planta con una bolsa de papel y corte el tallo desde la base cuando tres cuartas partes de la planta estén secas. Cuelgue boca abajo en un lugar fresco y sin luz directa. Separe y limpie las semillas para después almacenarlas en un frasco hermético. Etiquetar el frasco con el nombre de la semilla, variedad y año.

      Las semillas de apio son utilizadas como condimento para sopas, salsas y otros guisados. Por otro lado, las semillas tienen diversas propiedades, contienen flavonoides que previenen el cáncer, tienen efecto antiinflamatorio y contribuyen a la relajación muscular.

Propiedades del Apio

El apio es una hortaliza que aporta vitaminas A, B1, B2, B6, B9, C y E.  Minerales como potasio y sodio, que nos sirven para el funcionamiento del sistema nervioso y muscular. También es un diurético, por su alto contenido en agua y tiene características antioxidantes, anticancerígenas y antibacterianas.





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