martes, 26 de mayo de 2020

Hidroponía: Cultivos sin Suelo








¿Qué es la hidroponía? 

La hidroponía se deriva del griego hydro (agua) y ponos (labor de trabajo), lo cual significa trabajo en agua. Por lo tanto, la hidroponía es un sistema de producción en el cual las raíces de las plantas no se encuentran establecidas en el suelo, sino en un sustrato o en la misma solución nutritiva utilizada. En la solución nutritiva, como su nombre dice, se encuentran disueltos los elementos necesarios para el crecimiento de la planta.

Historia de la hidroponía

La hidroponía, se ha desarrollado con una mayor velocidad a partir de experimentos para determinar los elementos que intervienen en el crecimiento de las plantas. Los primeros trabajos formales sobre este sistema de producción comenzaron en fechas cercanas al año 1600. No obstante, el crecimiento de las plantas sin suelo es conocido desde la antigua babilonia, en los famosos jardines colgantes, los cuales se alimentaban del agua que corría por medio de canales. Asimismo, hace más de 1000 años ya se practicaba la hidroponía en China, India y Egipto (orillas del rio Nilo), misma que se realizaba mediante esquemas rústicos. Figura 1. Cultivo de fresa en un sistema hidropónico re-circulante. Foto: Intagri. En México, los orígenes de la hidroponía son los jardines flotantes de los aztecas, llamados chinampas. Las chinampas eran construidas con cañas y bejucos que flotaban en el lago Tenochtitlán (México), además de ser rellenadas con lodo extraído del mismo. Posteriormente en 1860 los alemanes Sachs y Knop fueron los primeros en hacer crecer las plantas en una solución nutritiva, llamándolo al proceso nutricultura. En 1938 W.F. Gericke, profesor de la Universidad de California, logró establecer con éxito unidades de cultivo sin tierra de manera comercial, bautizando a este sistema productivo como hidroponía y es considerado el padre de esta moderna técnica de cultivo. Posteriormente la hidroponía comercial se extiende a través del mundo en la década de los 50´s. 

Perspectivas y futuro de la hidroponía

La hidroponía, ha sido muy usada para la investigación en el campo de la nutrición mineral de las plantas, además de ser hoy en día el método de producción hortícola más intensivo. Generalmente este sistema de producción es de alta tecnología, con una fuerte inversión de capital, por lo cual es aplicada exitosamente en países desarrollados. Entre los sistemas existentes que destacan en la hidroponía están los sistemas de recirculación NFT (Técnica de la Película de Nutriente) y NGS (Nuevo Sistema de Crecimiento) y los sistemas donde el medio de cultivo es un sustrato. Los cultivos hidropónicos más rentables bajo estos sistemas hidropónicos son tomate, pepino, pimiento, lechuga, fresa y flores de corte.

Métodos hidropónicos

El cultivo en agua por definición es el auténtico cultivo hidropónico, aunque bajo el concepto descrito para hidroponía se contemplan otros sistemas. De acuerdo a lo anterior, dependiendo del medio utilizado para el desarrollo de las raíces, los sistemas de cultivo sin suelo se pueden clasificar en tres grupos: 1) cultivos en agua (con solución nutritiva); 2) cultivos en aire (aeropónicos) y 3) cultivos en sustrato con solución nutritiva

Sistemas de producción en solución nutritiva

En este sistema se sumerge el sistema radical de las plantas en una solución nutritiva, la cual contiene los elementos nutritivos necesarios para su crecimiento. Dentro de los cultivos en solución nutritiva, se tienen distintos sistemas como se describen a continuación: 

-Sistema NFT. Esta técnica consiste en crear una película re-circulante de solución nutritiva dentro de tubos de PVC, lo cuales en sus extremos tienen tapas con pequeñas conexiones al final y al inicio para hacer recorrer el agua en todo el conjunto de tuberías que componen al sistema mediante una bomba, que se encuentra en el deposito donde se almacena la solución nutritiva. Los tubos de PVC tienen orificios en la parte superior, donde se colocan las plantas en cilindros de foami agrícola para NFT de tal manera que las raíces están en contacto con la película re-circulante de la solución nutritiva.

-Raíz flotante. Este método utiliza un medio líquido para el crecimiento de los cultivos. En este sistema las raíces flotan dentro una solución nutritiva, pero las plantas están sostenidas sobre una lámina ligera (la cual generalmente es de unicel), que se sostiene sobre la superficie del medio líquido.


-Sistema NGS. En este sistema las raíces se desarrollan en una solución nutritiva re-circulante, distribuyendo agua, nutrientes y oxígeno de manera eficiente. Dicho sistema cuenta con distintas capas de polietileno en su interior, dispuestas de manera tal que la solución se va distribuyendo en ellas en forma de cascada. Dentro de estas mismas capas, las raíces van explorando sin restricción alguna hasta un agujero que les permite descender a las capas inferiores de la bolsa de polietileno, esto permite que el sistema se adapte a distintos cultivos.

Sistemas de producción expuestos al aire 

-Cultivos aeropónicos. Este sistema consiste en colocar un cilindro de PVC u otros materiales en posición vertical, con perforaciones en las paredes laterales por donde se introducen las plantas al momento de realizar el transplante. Las raíces crecen en la oscuridad y pasan la mayor parte del tiempo expuestas al aire. Por el interior del cilindro, una tubería distribuye de manera periódica la solución nutritiva a las raíces mediante pulverización a mediana o baja presión. Las plantas crecen bien en aeroponía debido a la excelente aireación de las raíces, dado que la concentración de oxígeno en el aire es 20 veces más elevada en relación a la concentración que existe disuelto en el agua.

Sistemas de producción en sustrato

El sustrato es un material sólido (natural o de síntesis) distinto del suelo que, colocado en un contenedor o bolsa, en forma pura o mezcla, permite el desarrollo del sistema radical, el crecimiento del cultivo y pueden intervenir o no en la nutrición de la planta. El sustrato brinda sostén y anclaje a la planta, además de mantener la humedad, drenaje, aireación y facilidad en la absorción de nutrientes para que la planta no tenga ningún problema en su desarrollo. -Sustratos más comunes en horticultura y sus características. Los sustratos que más comúnmente se utilizan en los sistemas de cultivo sin suelo son los siguientes: arena, perlita, lana de roca, turbas, fibra de coco y tezontle.



Cómo crear un sistema hidropónico casero con 168 plantas



Las técnicas que se pueden utilizar en la jardinería para hacerla mucho más fácil no son tan numerosas y en la mayoría de los casos no son accesibles en términos económicos o por la complejidad del trabajo. El sistema hidropónico es una manera inteligente de cultivar plantas en pequeñas áreas sin invertir demasiado esfuerzo.


Un sistema hidropónico vertical casero sin duda te puede ser de ayudar para cultivar plantas en tu jardín. En realidad, el sistema hidropónico es un gran método para el cultivo de plantas pequeñas, como los rábanos, lechugas o fresas; para este último tipo es muy recomendable, ya que no tendrá que arrodillarse en el suelo, puedes trabajar mientras estás de pie.


Sigue el siguiente tutorial en vídeo para hacer tu propio sistema hidropónico vertical casero y ser capaz de hacer crecer 168 plantas en una pequeña superficie.







Fuentes:


y



lunes, 25 de mayo de 2020

Como Sembrar FRESA En Maceta/ reproducir fresa/germinar semillas de fresa



Cultivo de fresas: Desde la siembra hasta la cosecha


Cultivar fresas en tu jardín en casa es muy sencillo siempre y cuando tengas algunas cosas en cuenta como la mejor ubicación y el cuidado apto para fresas. Aquí te explicamos cómo acompañar a tus fresas desde la siembra hasta la cosecha para tener un cultivo exitoso de fresas.

Nombre científico: Fragaria
Familia: Rosaceae
Origen: Los Alpes
Climas: Crece en climas cálidos y fríos
Dificultad del cultivo: Baja
Tiempo hasta la cosecha: de tres a cuatro meses

Sembrar fresas

En climas cálidos se puede sembrar fresas durante todo el año, pero también aquí la primavera es la época ideal para la siembra. En países con un clima templado cómo España o Chile es mejor sembrar las fresas en primavera. Las fresas necesitan luz para poder germinar, así que no tapes las semillas con tierra sino solamente colócalas sobre la tierra y riégalas abundantemente. Aquí encuentras el instructivo cómo sembrar tus fresas paso a paso.

Plantar fresas

Después de uno o dos meses puedes trasplantar tus fresas a una maceta más grande o a tu jardín. La plantita debería de tener mínimo cuatro hojas. El espacio que necesita cada planta varía un poco dependiendo del tipo de fresa, pero calcula más o menos unos 25 a 30cm por planta. Las fresas necesitan mucha luz, pero en países con mucho sol también agradecen un lugar en media sombra. Aquí te explicamos cómo traspasar tus fresas y qué cuidado necesitan justo después del trasplante.

Cuidado de fresas

Las fresas no son muy difíciles de cuidar:
Necesitan agua a diario, pero hay que evitar que el agua se estanque.
Necesitan más o menos tres veces al año fertilizante: antes de florecer, antes de cosechar y después de la cosecha.
Necesitan ser protegidas contra plagas.

Esas plagas aman las fresas

Las fresas no solamente nos gustan a nosotros sino también a diferentes insectos y mamíferos, por ejemplo:
· cucarachas
· caracoles
· babosas
· ratones
· diferentes escarabajos
· gusanos
· chinche amarilla
· pulgones

La mayoría de esas plagas es fácil de reconocer y controlar: si tus fresas están mordidas, algún insecto tenía hambre. Protege tus fresas con una tela con espacios suficientemente grandes para que les del sol pero suficientemente chicos para que no entren insectos o ratones. También puedes poner una construcción de alambres o mosquitero alrededor de tus fresas. Aquí encuentras más información sobre las plagas que se comen tus fresas y cómo alejarlas.

Enfermedades comunes

En el caso de la fresa se diferencian tres tipos de enfermedades: de la raíz, del follaje y enfermedades y plagas de flor y fruto. Las más peligrosas son las enfermedades de la raíz porque muchas veces se detectan ya demasiado tarde. En general aplica: una fresa sana probablemente no se enfermará. ¡Siempre es mejor prevenir que tratar! Pero si las hojas de tu fresa tienen manchas, se enrollan de una manera muy rara o están cubiertas por una capa gris, parece que tu planta está enferma. Aquí te explicamos las enfermedades más comunes, sus síntomas y los tratamientos.

Cosechar fresas

Sobre cuánto tiempo tarda una fresa en dar frutos es muy variable y depende sobre todo del tipo de la fresa y de su ubicación. Mientras más luz (luz, no sol) le dé a la fresa, más rápido va a dar frutos. Usualmente debería de dar frutos de tres a seis después de la siembra. En países de clima cálido las fresas dan frutos durante todo el año, en climas templados solamente en los meses de verano empezando en mayo. Aquí encuentras más información sobre cómo y cuándo cosechar tus fresas .

Reproducir fresas

Una buena noticia: ¡las fresas se reproducen solas! Cuando observas que les están saliendo ramitas muy largas sin hojas ¡no las cortes! Son hijuelos o estolones, así se reproduce la fresa. Cuando le salen hojitas a la rama, pon esa parte sobre tierra ya sea en una maceta o en tu jardín y espera unos días: el hijuelo forma raíces y se agarra de la tierra. Una vez que esté bien agarrado puedes cortar la rama, el “cordón” que tiene con la planta madre.




Fuentes:

HUERTO EN CASA

y

Manos de Tierra

domingo, 24 de mayo de 2020

Cómo cultivar col (repollo) y col lombarda








Col (repollo) y col lombarda, amigas inseparables


          Cultivar col (repollo) y col lombarda no es una tarea complicada. Sin embargo, no suele verse mucho en los huertos urbanos de la ciudad ¡una lástima! Tanto la col (repollo), como la col lombarda son dignas de cultivarlas en tu mesa de cultivo por sus propiedades nutritivas y porque se trata de dos variedades de coles que por lo general crecen en compañía.


Historia


          Tanto la col (repollo) como la col lombarda o roja son dos tipos de coles que pertenecen a la familia de las crucíferas. En el primer caso, la col se destaca por sus hojas de afuera de un color verde oscuro y las interiores bastante más pálidas. Mientras que la col lombarda, se trata de una planta anual que presenta un tallo fuerte y leñoso y hojas de color violáceo, con un cogollo compacto.


La siembra


          Estas plantas necesitan de suelos calcáreos, húmedos, pero bien drenados, ricos en humus y profundos. Se recomienda añadir un abono, en especial si antes has cultivado en el mismo terreno alguna leguminosa. La buena noticia es que se adaptan a todas las condiciones climáticas siempre y cuando reciban mucha luz natural.


          ¿Cómo sembrar? Puedes cultivarlas en macetas o directo en la tierra. En el primer caso, debes elegir receptáculos de al menos 20cm x 20 cm x 20 cm mientras que si las plantas en el suelo hay que mantener una distancia de 40 cm entre planta y planta.


          Al plantar las semillas, hay que hacerlo a una profundidad de 0.5 a 1 cm para luego cubrirlas con una fina capa de tierra y compost. Luego de 40 a 50 días es hora de trasplantarlas prestando atención al cubrir la planta con la tierra pues habrá que rellenar hasta la base de las hojas evitando cubrir el brote central debido a que es muy frágil.







El riego


          Lo mejor que puedes hacer para que crezcan durante todo el ciclo es regarlas con frecuencia pues son plantas sensibles a la sequía que necesitan de la humedad para desarrollarse. Esto sucede porque debido a sus hojas anchas el agua se evapora con mayor rapidez. Evita los encharcamientos que podrían provocar podredumbres de la raíz.


Plagas y enfermedades


          Para cuidar tus cultivos de col y col lombarda, debes prestar atención a como lucen tus ejemplares para así dar cuenta de posibles enemigos como:

          Hernia de la col: se trata de una enfermedad provocada por un hongo, que provoca abultamientos en el tallo y en las raíces, marchitando sus hojas.

          Mariposa de la col: es una mariposa blanca con puntos negros que pone sus huevos en el envés de las hojas. Sus larvas verdes y peludas se comen las hojas dejando el nervio central.

          Pulgón: insectos que succionan la savia de las hojas y provocan unas manchas amarillentas que terminan por marchitar a la planta.

          Babosas y caracoles: afectan a las hojas externas y duras de las coles comiéndoselas. 


La poda


          Se realiza quitando las malas hierbas durante todo el ciclo del cultivo.


La cosecha


          Al igual que el resto de las coles, son plantas bianuales y es por eso que hay que recolectarlas antes de la floración.

          Al momento de cosechar hay que tener cuidado y sacarlas de raíz, separándolas del tallo. También habrá que arrancar los tallos para evitar la aparición de enfermedades en el suelo debido a que al pudrirse se infectan con plagas.


Cuidados imprescindibles


          Si quieres mejorar los resultados al cultivar col y col lombarda presta atención a los siguientes consejos:

          – Luego del trasplante se aconseja realizar un recalce con tierra en la base del tallo para ayudar a sostener a la planta y evitar que se tumbe.

          – Tanto la col como la col lombarda necesitan de muchos nutrientes y es por eso que es de vital importancia el abonado, que puedes realizar con compost.

          – Entre los nutrientes que necesitan tus plantas, debes elegir restos orgánicos ricos en nitrógeno, en especial hasta el momento de la formación de las cabezas.

          – A la hora de asociar la col y la col lombarda con otras plantas, lo mejor es cultivarlas junto a remolachas, judías, lechugas, guisantes, patatas, pepinos o tomates. Evita las fresas y las habas.

          – Al asociar cultivos, se recomienda asociarlas con hierbas aromáticas para ayudar a repeler insectos. ¿Las mejores? La menta, la melisa, el romero o el tomillo.

          





Fuentes:

y




sábado, 23 de mayo de 2020

Cómo cultivar remolachas en macetas


Las hortalizas de raíz son muy agradecidas para el horticultor urbano. Son fáciles de cultivar en cualquier maceta que reúna unas mínimas condiciones y no necesitan casi cuidados. Todos sabemos lo fácil que es cultivar zanahorias pues hoy queremos mostraros otra hortaliza de raíz con la que podéis ampliar vuestro abanico de cultivos en maceta. Se trata de la remolacha que como veremos a continuación es un cultivo que nos garantiza el éxito.


Podemos cultivar remolachas en cualquier contenedor que mida unos 25-30 cm de profundidad. En cuanto a sus demás proporciones cualquier medida nos va bien pues podemos cultivar varios ejemplares juntos sin ningún problema. El mejor momento para comenzar la siembra es 2-3 semanas antes de la última helada prevista en el lugar donde vivamos.


Para conseguir una cosecha escalonada podemos seguir sembrando semillas de remolacha cada 3-4 semanas hasta que la temperatura alcance los 27ºC. También podemos seguir sembrando a primeros de otoño hasta que las temperaturas lleguen a ese mismo rango.


Sembraremos las semillas de la remolacha a una profundidad de poco más de 1/2 cm y con una separación de unos 7,5 cm. Hay que dejar espacio para que crezcan bien las remolachas sin molestarse unas a otras. Aunque lo recomendable es sembrar más espeso y después aclarar las plántulas pues así nos aseguramos el éxito. Para mejorar la tasa de germinación podemos dejar las semillas a remojo la noche anterior a la siembra. Aunque si las semillas han sido tratadas con fungicidas es mejor evitar esta práctica.


A los 5-15 días tendremos las semillas germinadas. Colocaremos la maceta en un lugar cálido, soleado y protegido. Cuando las plántulas midan unos 7,5 cm de altura podemos aclararlas para dejar la separación antes dicha.


Las plantas de la remolacha deben recibir al menos 6 horas de sol al día. También es conveniente que tengan una buena circulación de aire. El suelo debe ser rico en nutrientes por lo que añadiremos compost por ejemplo para asegurarnos este punto. Vigilaremos que no contenga demasiadas piedras para que no se dañen las raíces.


Puedes usar sustrato ya preparado para horticultura o hacer tu propia mezcla. Con 1 parte de tierra, 1 de compost y 1 de perlita puedes elaborar un buen suelo para tus remolachas. También puedes hacer otra variante sin tierra mezclando 1 parte de musgo de turba o fibra de coco, 1 parte de compost y 1 parte de perlita, vermiculita o arena. Se puede añadir a cualquiera de estas recetas un poco de fertilizante de liberación lenta.





El riego es fundamental para conseguir unas remolachas bien jugosas. El suelo debe estar siempre ligeramente húmedo pero nunca encharcado. Tampoco es bueno dejar secar en exceso el suelo. La temperatura ideal para el cultivo de la remolacha se encuentra en un rango entre 10 y 29ºC aunque puede cultivarse desde 4,5ºC hasta 32ºC. Claro está que en estas circunstancias no conseguiremos las mejores cosechas.


Si usamos fertilizantes químicos echaremos mano de una fórmula NPK 5-10-10 y si hay déficit alto de nitrógeno una fórmula 20-20-20. En cambio si usamos fertilizantes orgánicos podemos usar compost o estiércol curado. Un té de compost cadas 2 semanas les irá muy bien. Para corregir el déficit de boro, algo frecuente en las remolachas, se pueden añadir algas al té de compost.


La cosecha se realiza a las 6-8 semanas después de la germinación. Aunque podemos usar las hojas tiernas para ensalada desde que miden unos 8-10 cm de longitud. Obviamente cuidando no dejar a la planta sin hojas.





Fuentes:

Guía de Jardinería

y


viernes, 22 de mayo de 2020

Cultivar calabacín en maceta


Eso de que tener un huerto en casa es una posibilidad solo para aquellos que poseen grandes jardines es una idea que queda relegada al pasado, y es que cada día son más las personas que se suman al cultivo casero de algunos alimentos en sus balcones e incluso en sus pequeñas ventanas.



Lo único que necesitarás es una maceta flexible, algunas semillas de la planta de calabacín… ¡Y muchas ganas de trabajar su cultivo! Sigue esta fácil y rápida guía paso a paso para cultivar calabacín en maceta:
  1. 1.- Llena una maceta con tierra y fertilizante (el humus de lombriz le va muy bien) y planta en ella un máximo de dos semillas a una profundidad de 2 o 3 centímetros.
  2. 2.- Colócala en un lugar bien iluminado donde reciba abundante luz solar, pues resulta fundamental para el correcto desarrollo de la planta.
  3. 3.- Riega a diario manteniendo siempre el sustrato húmedo hasta que notes que empiezan a crecer las primeras hojas, que suele ser de cinco a diez días después de la plantación. A partir de entonces sigue regando para mantener la humedad en la tierra.
  4. 4.- En este momento debes trasplantar a una maceta más grande de unos 40 cm de diámetro para permitir que los calabacines puedan desarrollarse en un espacio suficiente (esto suele ser unos 30 días después de la plantación). Recuerda que debes volver a abonar la tierra y rellenar el fondo de la maceta o jardinera con bolitas de arcilla.
  5. 5.- La recolección suele llevarse a cabo unos 90 días de la plantación, cuando los frutos de la planta todavía no se encuentran del todo maduros.
Ten en cuenta también que además de la exposición solar el calabacín necesita desarrollarse a una temperatura de entre 20ºC y 30ºC dependiendo del momento de crecimiento en el que se encuentre.



Fuentes:

Ecología verde

y