sábado, 23 de mayo de 2020

Cómo cultivar remolachas en macetas


Las hortalizas de raíz son muy agradecidas para el horticultor urbano. Son fáciles de cultivar en cualquier maceta que reúna unas mínimas condiciones y no necesitan casi cuidados. Todos sabemos lo fácil que es cultivar zanahorias pues hoy queremos mostraros otra hortaliza de raíz con la que podéis ampliar vuestro abanico de cultivos en maceta. Se trata de la remolacha que como veremos a continuación es un cultivo que nos garantiza el éxito.


Podemos cultivar remolachas en cualquier contenedor que mida unos 25-30 cm de profundidad. En cuanto a sus demás proporciones cualquier medida nos va bien pues podemos cultivar varios ejemplares juntos sin ningún problema. El mejor momento para comenzar la siembra es 2-3 semanas antes de la última helada prevista en el lugar donde vivamos.


Para conseguir una cosecha escalonada podemos seguir sembrando semillas de remolacha cada 3-4 semanas hasta que la temperatura alcance los 27ºC. También podemos seguir sembrando a primeros de otoño hasta que las temperaturas lleguen a ese mismo rango.


Sembraremos las semillas de la remolacha a una profundidad de poco más de 1/2 cm y con una separación de unos 7,5 cm. Hay que dejar espacio para que crezcan bien las remolachas sin molestarse unas a otras. Aunque lo recomendable es sembrar más espeso y después aclarar las plántulas pues así nos aseguramos el éxito. Para mejorar la tasa de germinación podemos dejar las semillas a remojo la noche anterior a la siembra. Aunque si las semillas han sido tratadas con fungicidas es mejor evitar esta práctica.


A los 5-15 días tendremos las semillas germinadas. Colocaremos la maceta en un lugar cálido, soleado y protegido. Cuando las plántulas midan unos 7,5 cm de altura podemos aclararlas para dejar la separación antes dicha.


Las plantas de la remolacha deben recibir al menos 6 horas de sol al día. También es conveniente que tengan una buena circulación de aire. El suelo debe ser rico en nutrientes por lo que añadiremos compost por ejemplo para asegurarnos este punto. Vigilaremos que no contenga demasiadas piedras para que no se dañen las raíces.


Puedes usar sustrato ya preparado para horticultura o hacer tu propia mezcla. Con 1 parte de tierra, 1 de compost y 1 de perlita puedes elaborar un buen suelo para tus remolachas. También puedes hacer otra variante sin tierra mezclando 1 parte de musgo de turba o fibra de coco, 1 parte de compost y 1 parte de perlita, vermiculita o arena. Se puede añadir a cualquiera de estas recetas un poco de fertilizante de liberación lenta.





El riego es fundamental para conseguir unas remolachas bien jugosas. El suelo debe estar siempre ligeramente húmedo pero nunca encharcado. Tampoco es bueno dejar secar en exceso el suelo. La temperatura ideal para el cultivo de la remolacha se encuentra en un rango entre 10 y 29ºC aunque puede cultivarse desde 4,5ºC hasta 32ºC. Claro está que en estas circunstancias no conseguiremos las mejores cosechas.


Si usamos fertilizantes químicos echaremos mano de una fórmula NPK 5-10-10 y si hay déficit alto de nitrógeno una fórmula 20-20-20. En cambio si usamos fertilizantes orgánicos podemos usar compost o estiércol curado. Un té de compost cadas 2 semanas les irá muy bien. Para corregir el déficit de boro, algo frecuente en las remolachas, se pueden añadir algas al té de compost.


La cosecha se realiza a las 6-8 semanas después de la germinación. Aunque podemos usar las hojas tiernas para ensalada desde que miden unos 8-10 cm de longitud. Obviamente cuidando no dejar a la planta sin hojas.





Fuentes:

Guía de Jardinería

y


viernes, 22 de mayo de 2020

Cultivar calabacín en maceta


Eso de que tener un huerto en casa es una posibilidad solo para aquellos que poseen grandes jardines es una idea que queda relegada al pasado, y es que cada día son más las personas que se suman al cultivo casero de algunos alimentos en sus balcones e incluso en sus pequeñas ventanas.



Lo único que necesitarás es una maceta flexible, algunas semillas de la planta de calabacín… ¡Y muchas ganas de trabajar su cultivo! Sigue esta fácil y rápida guía paso a paso para cultivar calabacín en maceta:
  1. 1.- Llena una maceta con tierra y fertilizante (el humus de lombriz le va muy bien) y planta en ella un máximo de dos semillas a una profundidad de 2 o 3 centímetros.
  2. 2.- Colócala en un lugar bien iluminado donde reciba abundante luz solar, pues resulta fundamental para el correcto desarrollo de la planta.
  3. 3.- Riega a diario manteniendo siempre el sustrato húmedo hasta que notes que empiezan a crecer las primeras hojas, que suele ser de cinco a diez días después de la plantación. A partir de entonces sigue regando para mantener la humedad en la tierra.
  4. 4.- En este momento debes trasplantar a una maceta más grande de unos 40 cm de diámetro para permitir que los calabacines puedan desarrollarse en un espacio suficiente (esto suele ser unos 30 días después de la plantación). Recuerda que debes volver a abonar la tierra y rellenar el fondo de la maceta o jardinera con bolitas de arcilla.
  5. 5.- La recolección suele llevarse a cabo unos 90 días de la plantación, cuando los frutos de la planta todavía no se encuentran del todo maduros.
Ten en cuenta también que además de la exposición solar el calabacín necesita desarrollarse a una temperatura de entre 20ºC y 30ºC dependiendo del momento de crecimiento en el que se encuentre.



Fuentes:

Ecología verde

y



jueves, 21 de mayo de 2020

Cómo cultivar melones y sandías en huertos urbanos


La mayoría de los melones necesitan un suelo rico en nutrientes, mucho sol, y por lo menos 3 a 4 meses de clima cálido. Pueden ocupar muchísimo espacio, por eso es recomendable plantarlos en vertical (entutoriarlos) para aquellos de vosotros que tengáis un espacio limitado o cultivéis en macetas.
Podéis utilizar medias viejas que tengáis en casa para aguantar el peso del fruto.
CONSEJO: Para el cultivo es maceta los litros de sustrato necesarios son 30, pero nosotros recomendamos utilizar una maceta más grande para poder plantar flores alrededor y atraer polinizadores.

Variedades que podemos cultivar

Melón francés: Tiene un aire a la calabaza. Se caracteriza por su red de “venas” superficiales en su corteza y por su pulpa, que puede variar de un color salmón a verde, aunque los que se cultivan por aquí tienen la pulpa de color naranja.
Melón piel de sapo: Sus frutos son grandes y ovalados, tienen una corteza suave que puede ser lisa o arrugada de color verde con manchas oscuras.
Sandías: Están bajo una clasificación botánica diferente, Citrullus lanatus, pero se desarrollan en las mismas condiciones que los melones. Aquí podemos encontrar dos variedades muy famosas, sandía sugar baby y Crimson sweet (sus nombres en inglés ya lo dicen todo).

Plantación

Los melones necesitan un lugar soleado posible con una buena circulación de aire, esto ayudará a que se sequen rápidamente después de la lluvias, evitando enfermedades. Las raíces de los melones suelen extenderse entre 2 y 25 centímetros dentro de la tierra, pero algunas variedades pueden alcanzar una profundidad de 4 o 5 metros. Precisaremos de un suelo suelto y con buen drenaje.
Un punto importante para el cultivo de melones y sandías es que el suelo no este frío, esto puede dañar a las plántulas. Lo ideal es plantar sus semillas en semilleros de turba para evitar este problema. La plántula deberá trasplantarse a las 2 o 3 semanas de haberse plantado la semilla, si las plántulas crecen demasiado tendrán problemas para establecer raíces. Siembra varias semillas en cada semillero de turba, y colócalo en una ventana orientada al sur o en un lugar soleado. Unos días antes de trasplantar, conviene aclimatar las plantas poniéndolas al aire libre en una zona soleada durante el día.
Para sembrar directamente en nuestro huerto urbano o jardín deberemos esperar 2 semanas después de la última helada. Recomendamos sembrar unas seis semillas por caballón, así evitaremos que las plantas compitan en nutrientes durante su desarrollo.
En climas fríos, es necesario colocar un plástico negro o un acolchado de papel un par de semanas antes de sembrar o trasplantar, para calentar el suelo y mantener el calor una vez que las plantas están en el suelo.

Pautas de crecimiento

En el caso que no hayas utilizado un acolchado de papel, aplica un acolchado orgánico, ya que esta cobertura nos ayudará a suprimir las malezas y mantendrá las frutas limpias y libres de enfermedades. Regar generosamente, sobre todo después del trasplante y cuando los frutos se desarrollen.
Las flores masculinas serán las primeras en aparecer en las juntas de las hojas, en el tallo principal y en los grandes brotes laterales. Una semana después aparecerán las flores femeninas, a pesar de las muchas flores femeninas, cada mata producirá sólo tres o cuatro melones. La mayoría de los melones jóvenes crecerán hasta el tamaño de un huevo, en este punto será necesario abonar de nuevo para que los frutos puedan desarrollarse sin problemas.
Las matas de melones y sandías pueden parecer muy robustas, pero en realidad son muy delicadas, manejadlas con sumo cuidado.
En las zonas más frías recomendamos quitar las flores y las frutas más pequeñas de las matas después de mediados del verano, ya que no tendrán tiempo para madurar antes de las heladas, malgastando energía y recursos que pueden ser aprovechados por los frutos que se encuentran madurando.

Problemas

Los escarabajos rayados del pepino pueden ser plagas serias, tienden a ser más destructivos con las plantas de siembra directa que con los trasplantes. Su presencia es mayor durante la época de floración de las plantas.
Rociar las plantas jóvenes con arcilla de caolín puede disuadir a los escarabajos de alimentarse de la planta. Como última alternativa podemos recolectarlos con una aspiradora de mano.
Otros indeseados que podemos encontrar entre nuestras sandías y melones son los pulgones del melón, para combatirlos de forma ecológica y respetando al medio ambiente podemos utilizar jabón potásico, o bien torta de semillas de neem.
Los mohos son comunes en tiempos de lluvia. El mildiu produce manchas amarillas en la superficie de las hojas, con áreas de color púrpura en el envés. Para evitar el mildiu usaremos propoleo, harina de ortiga o torta de semillas de neem.
El oídio aparece en las hojas y tallos en forma de manchas blancas polvorientas. Este afecta a la dulzura de los melones, porque el hongo desvia el azúcar de la mata para impulsar su propio crecimiento. Es conveniente cortar y destruir todas las ramas afectadas y aplicar propoleo o torta de semillas de neem.
Ciertas bacterias producen flacidez en hojas y tallos, segregando una sustancia blanca y pegajosa cuando se corta. En este caso lo mejor es deshacerse de las plantas infectadas. Esta marchitez causada por bacterias esta intimamente relacionada con los escarabajos del pepino y los pulgones, si mantenemos a estos dos a raya las posibilidades de que nos afecten estas bacterias es menor.

Cosecha

Cuando recolectemos las sandías y los melones, el tallo del fruto a la mata debe romperse limpiamente, sin ejercer ninguna presión, con tan sólo recoger el fruto debería ser suficiente. A menudo se puede juzgar la madurez de los melones y melones por el olor solamente.
Un truco para determinar la madurez de una sandía es golpeándola, si obtenemos un ruido sordo es que la sandía está madura, de lo contrario es que todavía le queda un poco.
Otro truco consiste en observar el rizo que une la sandía a la planta, cuando este se vuelve marrón significa que ya está lista para ser recogida.
El último truco consiste en mirar la superficie inferior de la sandía, la que está en contacto con el suelo. Si se ha pasado de un color pajizo claro a dorado, naranja o amarilla, está madura para la cosecha.


Fuente:

miércoles, 20 de mayo de 2020

Cómo cultivar espinacas en maceta


La espinaca, Spinacea oleracea L., es una planta originaria de Asia que pertenece a la familia botánica Chenopodiaceae. , igual que la quinua o quinoa, la remolacha y las acelgas.


Siembra
Para estimular la germinación de las semillas de espinaca, déjalas a remojo en agua 8 horas antes de sembrarlas. Después las escurres bien y las siembras a una profundidad no mayor de 3 cm. Si las siembras más profundo de 3 cm pueden tener dificultades a la hora de germinar. Antes de dos semanas ya habrán germinado y estará creciendo la plántula.
A la hora de sembrar la espinaca deja un espacio de entre 7 y 10 cm² para cada semilla porque cuando la planta vaya desarrollándose lo necesitará. No masifiques los maceteros.
Siembra las semillas de espinacas en cualquier época del año, pero ten en cuenta que para germinar necesitan tener una temperatura aproximada de 20 ºC.


Maceta o mesa de cultivo
Tanto si vas a sembrar la espinaca en macetas o en mesa de cultivo, éstas deben tener una profundidad mínima de 30 cm. La espinaca tiene una raíz poco ramificada, por lo que no es necesario proporcionar grandes recipientes para su cultivo. Eso sí, asegúrate de que las macetas tienen agujeros en la base para que pueda salir el agua de riego si regamos de más.
Procura evitar macetas y recipientes de plástico blando. Opta por materiales más naturales y menos contaminantes como el barro sin esmaltar, el geotextil, etc. Lee más sobre tipos de macetas.


Sustrato
Para una maceta de 30 cm te voy a dar la proporción aproximada que suelo utilizar.
En la primera capa, que iría en la base de la maceta, pon de 4 a 6 piedras para que favorezcan el drenaje del exceso de agua. Que no tapen los agujeros por donde debe salir el agua.
Después añadimos una capa de unos 4 ó 5 cm de arena.
Encima coloca otra capa de 15 cm tierra ecológica para el cultivo de plantas hortícolas.
Añade otra capa de humus de lombriz o de compost de 3 cm.
Completa el resto del macetero (unos 7 cm) con tierra ecológica.
Tienes más opciones de sustratos para macetas.


Luz
Las espinacas son ese tipo de plantas que prefiere crecer en una ubicación donde reciba sol directo. Si la colocas en un espacio que reciba varias horas de sol directo al día va a crecer mucho mejor y más rápido que si está en semisombra.


Temperatura
Es una planta relativamente resistente a las temperaturas extremas. Puede aguantar temperaturas de entre 5 a 28 ºC. Su temperatura óptima de desarrollo estaría entre los 15 y los 25 ºC, aunque dependerá del tipo de variedad que vayas a cultivar.
Cuando las espinacas están varios días con una temperatura alta (más de 30 ºC) la planta puede espigar. Esto significa que ya no es tan apta para comer porque está más fibrosa y porque empieza a echar semillas. Por lo tanto, si vas a querer guardar tus propias semillas de espinaca para la próxima temporada o quieres intercambiarlas con otros hortelanos, deja que espigue alguna planta y ya tienes suministro de semillas de tu propio huerto.


Riego
Necesita riegos regulares pero procura evitar el exceso de riego. Antes de regar, introduce un dedo en la tierra unos 4 cm y si notas humedad no riegues ese día. Si notas que la tierra está seca riega. En los meses más calurosos del año deberemos regar con mayor frecuencia.


Plagas y enfermedades
Caracoles y pulgones son las plagas más comunes en la espinaca. Puedes prevenir y combatir de manera ecológica la plaga de caracoles con estos consejos, y también hay remedios ecológicos para la plaga de pulgón. Prevenir o eliminar mildiu con opciones ecológicas también es posible.


Cosecha
Si han tenido unas buenas condiciones de cultivo y dependiendo del tipo de variedad que hayas sembrado, en unas 7 semanas aproximadamente ya puedes empezar a cosechar tus espinacas y disfrutarlas rehogadas, en ensaladas, purés, lasañas, potajes, batidos verdes, etc.
Con una tijera limpia o con cuidado con los dedos ve retirando las hojas que ya están listas.







Fuente:


y

 Manos de Tierra